sábado, mayo 31, 2008

RAUSCHENBERG


El día 12 de mayo dejo de existir en los Estados Unidos, uno de los artistas más innovadores del siglo XX, hablo con precisión del señor Robert Rauschenberg.
Rauschenberg estudió en el Kansas City Art Institute de Texas y fue, uno de muchos otros artistas que cuando egresó manifestó: “la certeza sobre la necesidad que el artista tiene por estudiar en París”, aludiendo su defensa de la pintura tradicional.
Es así, como viaja a la cuna de civilizaciones para impregnarse de una pintura tradicional pero, cambia su rumbo sorprendentemente, cuando lee unos textos del valuarte de la Bauhaus, el profesor Josef Albers.
El académico, por aquel entonces, trabajaba la reducción de la forma y el color en su estructura básica, provocando un favoritismo inmediato en Rauschenberg y que se ve materializado en una de sus primeras obras en el año 1953 llamada “Yoicks”, que se encuentra actualmente en el Museo Whitney de New York.
Adicionalmente, la obra de Rauschenberg tomaría matices de un importante encuentro con el pintor Willem de Kooning en el cual el artista decide borrar un dibujo del propio de Kooning para crear un lenguaje artístico a partir de la nada, en resumen, a la libertad total.
El señor Rauschenberg, en los años 50, comienza a desarrollar un currículo multifacético como Fotógrafo, coreógrafo y performer proyectándolo como uno de los llamativos herederos desgarbados de Duchamp en los comienzos de la era del Pop art.
Su proyección pictórica se preparó para navegar entre la pintura tradicional y la universalidad de los instrumentos expresivos modernos así como su predilección por confrontar las reproducciones mecánicas triviales de los medios de comunicación y agregarle elementos del dibujo, la pintura y la escultura, este último origina los denominados “combines” apreciada en su obra “Canyon” de 1959.
El explicaría que para sus obras es necesario incrementar lo objetivo en polaridad con lo subjetivo, lo personal en diálogo con lo general y lo funcional y prefabricado en colaboración con lo creativo.
Por esta razón y para ser más específicos, sus obras se insertaron dentro de los nuevos circuitos que por aquel entonces anhelaban el recambio desde la llegada del expresionismo abstracto.
La espera de una nueva imagen cargada por el establecimiento de los íconos del consumo apetecía lecturas heterodoxas inusuales para dañar los criterios más sagrados de los habituales estilos compositivos.
Otros sostendrían que su trabajo es muy cercano al action painting, pero sin duda, el despersonaliza la dinámica expresiva de los procesos artísticos según su estado de ánimo consiguiendo una comunicación obligatoria entre el contenido y la forma.
Puede ser que la universalidad, ya expresada en estas líneas, como motivo dominante de la obra de Rauschenberg, alude a los temas de la filosofía del arte, los aspectos de los medios de masas y, destacable, los instrumentos expresivos.
Chile tuvo la oportunidad de ver el trabajo de Robert Rauschenberg en el Museo Nacional de Bellas Artes el 17 de julio de 1985.
En esa oportunidad el artista comentó sobre un viaje que lo trajo por estas tierras durante el año anterior (1984) al norte del país para incrementar su visualidad sobre Chile y llevar a cabo ese montaje, en cual, se puso a disposición un gran operativo museográfico para dar la bienvenida a 224 obras pictóricas y 13 esculturas.
Finalmente, no sólo su disposición pictórica imprime una vanguardia
fascinante, también su estudio de lugares alejados de su propio mundo, en el caso de Chile, pero muy conciente del enriquecimiento de las herramientas necesarias para variados formatos de sus trabajos artísticos en estas tierras del norte de Chile.

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