El día 18 de marzo, a través de los medios de comunicación locales, se invitaba a visitar la actividad cultural denominada exposubasta, que buscaba vender obras plásticas de connotados artistas nacionales y extranjeros, entre ellos, Roberto Matta y Carmen Aldunate.La actividad era organizada por la Sociedad de Martilleros y Compañía Ltda. (Somart) y, además, contaba con el patrocinio de la Ilustre Municipalidad de Iquique y la Galería Tierra de Geoglifos.
Sin duda, durante esa ocasión no sólo se podía comprar e invertir pensando en el mercado internacional del arte, sino que también, para algunos –la gran mayoría- era la oportunidad de mirar facturas y rubricas de “artistas clásicos” de la vanguardia del siglo XX.
Por esto muchos se preguntaron ¿Que características posee el arte Contemporáneo, en estos instantes, para convertirse en una inversión? ¿Qué pasa en Iquique y la inversión en arte contemporáneo?
Complejas preguntas para una escasa documentación al respecto, pero podemos buscar una repuesta en la postura de la ciudad frente a los nuevos vaivenes económicos sobre este incipiente boom comercial.
Nos queda muy claro la performance de Iquique con zona franca y, por consiguiente, la posibilidad cierta y positiva de impregnarnos de lo que ocurre en las economías emergentes del continente asiático, como la India y China, años atrás, estos gigantes jamás se imaginarían el gran impacto que traería el consumo de arte Contemporáneo dentro de su población.
Hoy en día el mercado del arte, en el mundo, crece en promedio alrededor de un 300% anual. Esa cantidad se ve reflejada en las casas de subasta más famosas del orbe, Chrities y Sotheby’s que vendieron el año 2006 la no despreciable suma de 190 millones de dólares en arte asiático, principalmente, artistas chinos. Estas cifras eran muy distintas para los artistas orientales en el año 2004, donde en total, los principales centros de arte de Estados Unidos y Europa vendieron en arte chino contemporáneo escasos 20 millones de dólares.
Indudablemente, las cifras son siderales, por ejemplo, si pensamos en la inversión sobre la compra de una pintura del artista chino Liu Xiaodong, de 44 años que en sus comienzos vendía obras por debajo de los cinco dígitos, hasta que en noviembre pasado ocurrió algo sorprendente, cuando durante una subasta, una de sus famosas pinturas vendida hace un par de años en 10.000 dólares, en esta oportunidad, se vendió en la suma de 2,7 millones de dólares, convirtiéndolo de esta manera en el mejor precio pagado a una pintura de un artista chino y aún con vida en la historia del mercado del arte a nivel global.
Al parecer en Iquique, nuestra vanidad no está en comprarnos una visualidad abstracta o figurativa para crear una dimensión particular en nuestras retinas, ciertamente, lo nuestro, nuestro poder de compra, por lo general, va directo a las automotoras, los ropajes excéntricos y el ocio.
Por lo visto, la exposubasta generó un deleite visual para los iquiqueños y turistas que visitaron la sala Ruz del antiguo edificio aduanero. Es evidente el debate en sus hogares para interrogar y reflexionar sobre esta nueva forma de invertir su dinero y, por último, el aterrizaje inminente de un mercado de arte Contemporáneo en la ciudad pero, siempre alejado, por el momento, de los centros artísticos del planeta.
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