jueves, septiembre 27, 2007

En cama placer




“Soy pintor de vivencias y todo lo que haga, diga o pinte está empapado de lo que pienso y siento” Nemesio Antunez.

Sin duda, uno de los lugares, en donde, el ser humano, la mayor parte de la noche, descansa, piensa, hace el amor, procrea etc., es en la cama.
Existe en la actualidad dentro de las vitrinas del retail una gran cantidad de camas de distintos diseños y tamaños, pero muy pocas nos pueden reconfortar e invitar a un viaje visual donde la seducción y un concepto del cual no hablamos mucho, en este caso, la promiscuidad que hemos experimentado –casi todos- en nuestras vidas, puede fortalecer nuestra atmósfera orgásmica.
Uno que mostró y reflejo sobre grabados y oleos estás placenteras imágenes, fue el arquitecto Nemesio Antunez, nacido en la capital chilena el año 1918.
Antunez presenta una variedad de camas descontextualizadas de su entorno que reflejan su filiación al surrealismo tardío y el compromiso intelectual con su primera profesión, la arquitectura.
Las camas dicen mucho de la personalidad de Nemesio. Son evidentes sus proclividades hacia la sensualidad y la cortedad de su carácter. Ciertamente, muchos se deleitan observando a dos personas adormecidas que en esta oportunidad sueñan y viajan a través de las sombras y las formas acarameladas de la arquitectura.
Lo onírico, como es costumbre, transforma en su punto de vista la figura y el pensamiento humano, sobre estas obras está claro que es el sueño, uno de los máximos placeres.
Su critica visual se inserta dentro de los que debemos hacer como entes pensantes, básicamente, dormir y deleitarnos sobre nuestras camas o ajenas, y mejor aún, si es en compañía.
No basta sólo el acto de soñar, también ¿Cómo? y ¿en que?
Antunez sólo quiere renovarnos y hacernos accesible al placer, hoy en día, tristemente, encontrado en el consumo y no en objetos cotidianos que actúan de mediadores en la agotante búsqueda del goce personal o colectivo.
Su capacidad de observación y síntesis nos impresionan y nos abraza para conducirnos al respiro placentero, ese que hemos encontrado al estar frente a sus camas.
Nemesio fue un genio de la pintura y el grabado que en su conjunto aportan al espectador lo que necesitamos hoy: pintar el alma y grabar el placer.

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