domingo, septiembre 02, 2007

Arte en el desierto: Ósmosis plástica Land Art.


fotos: Mauricio Andaúr Bravo
La fascinación por la exposición e intervención en lugares desolados con visualidades plásticas contemporáneas –a estas alturas deberíamos hablar de “actuales”- y a su vez, en espacios descontextualizados de los ya consagrados dentro de la escena nacional, nos lleva a reflexionar sobre “Arte en el Desierto”, proyecto de Arte Contemporáneo que puede ser apreciado entre los meses de agosto y octubre de este año, en el emblemático pueblo de Humberstone que por hoy goza ser patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Es complejo entender este proyecto y al mismo tiempo es interesante, a simple vista, por la precariedad y funcionalidad natural del lugar que permite ser el soporte de las obras para los artitas chilenos que exhiben por estos parajes, en está oportunidad bajo la curatoría del artista y académico nacional Arturo Duclós.
Sin duda, el gran discurso, dentro de los muchos existentes en “Arte en el Desierto” o “Bienal del desierto” -este último término erróneamente publicado por algunos, sencillamente, porque pocos entienden que es una Bienal- nos recuerda la utilidad y reflexión sobre el lugar: Humberstone, su relación con Chile y como este puede ser el puente que lo une a la corriente artística denominada Land Art.
¿Cómo ocurre esto? Simplemente, porque los artistas nos presentan sobre una pluralidad de obras efímeras ejecutadas en el lugar, en su mayoría a gran escala, el establecer una ósmosis con la geografía de la zona; adicionalmente, la desolación y el olvido de estos pueblos fantasmas, han llevado desde siempre a dilucidar ciertos espejismos sobre ese territorio –por años Humberstone fue un espejismo- y sus construcciones en medio de la nada, efectivamente, son anexadas a simbólicas lecturas sobre nuestra memoria. Al parecer, el olvido de esta ecléctica parte de la pampa que a pesar de su recuperación y puesta en valor, no ha causado efecto alguno en los lugareños de su alrededor y, lo peor, en sus autoridades, nos conduce hacia unas descomposiciones visuales tan necesarias, a la hora de hablar de rescatar la memoria y conjugarla con el accionar político-social que posee, en gran parte, la materialidad impuesta por el arte actual chileno en conjunto con el origen de las grandes intervenciones del Land Art apreciadas en el siglo pasado, específicamente, durante finales de los años sesenta en Estados Unidos y en los años 70’s en Europa.
Pero ese Land Art trató de jugar en espacios no contaminados y, particularmente, sin huellas de civilización; entonces cual sería el eje más importante de estos planteamientos sobre está feria, el como estos artistas proclaman y trasladan el sitio artístico a espacios naturales antiguamente habitados, pero además, en donde el abandono actúa y los transforma, a estas alturas, en la dicotomía de nuestro propios pensamientos sin memoria, encontrados en estas oportunas obras en la Pampa del Tamarugal.
Por otra parte, la acción del artista deja de manifiesto para nuestra región el tema del museo o la galería como única vía de difusión; asunto de gran importancia sobre la tangibilidad e intangibilidad del patrimonio, más aún, cuando hoy los triple doble w se transforman en el gran medio de comunicación y, peligrosamente, de difusión del Arte y patrimonio en las sociedades del siglo XXI.
Es así, como sus calles, el hospital, el club social, la pulpería, la piscina y otros espacios dañados por el sol, la aridez, el viento y, en gran medida por el actuar del hombre, sirven como ensayos visuales para los artistas: Gonzalo Díaz, Paz Errázuriz, Juan Pablo Langlois, Rosa Velasco, Rodrigo Vergara, Andrés Silva, Iván Navarro, Camilo Yánez, Carolina Ruff, Grupo O-INC, entre otros.
Finalmente, para ellos es necesario manifestar en está exhibición que la desolación, la memoria y el patrimonio son temas contingentes para los habitantes de la zona y para los del resto del país. Es de gran utilidad llegar a futuros análisis sobre las repercusiones del Arte Contemporáneo en nuestra región y, también, discriminar sobre la precaria eficiencia de la política cultural regional a la hora de analizar proyectos que juegan el rol de actualizador de la escena “cultural” de Iquique y, por el momento, la solución ayudaría al fomento de nuestro rescate patrimonial y, muy importante, para la historia de la memoria en nuestra zona.

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