“La obra de arte es lo único verdadero y documento eterno de la filosofía”
Friedrich Wihelm Schelling1
Como lo he explicado en otras ocaciones, las presiciones para historiar el arte analiza las relaciones históricas que pueden encontrarse en las pinturas, ya que en ellas existen respuestas para las más variadas preguntas. Por lo demás, el hecho de establecer las bases político-sociales en las cuales estas se pintaron , conseguir más información del artista y su pincel y, por último, el papel político que juegan los pintores en la época del Chile republicano, en conjunto, con la creación de la academia de bellas artes, entregan datos de interes a la investigación.
Esta época es extraña, ya que el arte y la política estaban inseparablemente entrelazados. Durante el siglo XIX, el estado, el público, y los críticos creyeron que el arte tenía un sentido e intenciones políticas. De ahí que, según este principio, se alentara, reprimiera, odiara y temiera la pintura en relación con la apertura de las academias de Bellas Artes2.
Es posible que por esta razón, no se glorifique mucho la pintura local pero, a pesar de esto, influenciados por los acontecimientos en Europa, Chile en el año 1849 funda la primera academia de bellas artes.
Las academias de bellas artes se remontan al siglo XVI en Florencia y Roma, pero es la academia de París que llega a ser el modelo para toda Europa y, por supuesto, para Chile
después de la revolución, en esta escuela se definen, sistemáticamente, el o los canones estéticos3.
Otro fenómeno que caracterizo este periodo y, por otra parte, explica la formación de los jóvenes, es cuando ellos mismos la consideran una alternativa a la vieja practica de taller: en las academias se enseñaban las reglas técnicas y expresivas, con una atención específica por la cultura histórica y literaria; además, muchas academias asumían la tarea de estudiar y conservar el arte de la ciudad o del área geográfica a la que pertenecían, gracias a la enseñanza teórica y, sobre todo, a la formación de museos de carácter local, o como en nuestro país, por ejemplo, que se realizan exposiciones organizadas por la “Cofradía del Santo Sepulcro”4. Por otra parte, la enseñanza en las academias era forzosamente homogénea, con poco espacio para la creatividad individual.
En chile, es particular la situación de la academia, ya que esta es dirigida en sus tres primeros periodos por extranjeros. No es de extrañar entonces, la fuerza con que lo Europeo golpea a los burgueses y políticos, que en su mayoría visitan el viejo continente y, es ahí en donde deben relacionarse con la necesidad de elaborar nuevas formas expresivas y darles un valor de oficialidad, a pesar de que, indudablemente, estas dejan de ser y estar en los contextos libertarios, más bien, la pintura se subyuga a lo foráneo, nuevamente, y en sí pierde esa libertad celebrada en lo político, pero con bastantes cuestionamientos en los artístico.
Por otra parte, la atención dirigida a los maestros y las normas estéticas del pasado terminaba convirtiéndose en una limitación para la fantasía: así, después de mediados de siglo, no muy significante en Chile, pero si vanguardista en Europa, se ve la advertencia sobre una insatisfacción e incluso un rechazo a los preceptos del academicismo. Para finalizar, una de las manifestaciones más explícitas de esa actitud es la búsqueda de una pintura al aire libre, con las luces y los colores de los que conoceremos como impresionistas y, que son apreciados por artistas locales, desde finales del siglo XIX.
1 Wünscher, Kathleen und… “Geschichte der philosophie von der antike bis heute”. cap XIX
2Clark T.J. “Imagen del pueblo: Gustave Courbet y la revolución de 1848”. cap No1 sobre la Historia social del arte. pag 9.
3 Leiva Quijada, Gonzalo. Clases de arte chileno y americano siglo XIX. Magister Historia del arte. Universidad Adolfo Ibañez. Viernes 20 de octubre 2006.
4 Pereira Salas, Eugenio. “Estudios sobre la Historia del Arte en Chile Republicano”.cap XI. La vida artística de los primeros decenios republicanos. pag 140.
Friedrich Wihelm Schelling1
Como lo he explicado en otras ocaciones, las presiciones para historiar el arte analiza las relaciones históricas que pueden encontrarse en las pinturas, ya que en ellas existen respuestas para las más variadas preguntas. Por lo demás, el hecho de establecer las bases político-sociales en las cuales estas se pintaron , conseguir más información del artista y su pincel y, por último, el papel político que juegan los pintores en la época del Chile republicano, en conjunto, con la creación de la academia de bellas artes, entregan datos de interes a la investigación.
Esta época es extraña, ya que el arte y la política estaban inseparablemente entrelazados. Durante el siglo XIX, el estado, el público, y los críticos creyeron que el arte tenía un sentido e intenciones políticas. De ahí que, según este principio, se alentara, reprimiera, odiara y temiera la pintura en relación con la apertura de las academias de Bellas Artes2.
Es posible que por esta razón, no se glorifique mucho la pintura local pero, a pesar de esto, influenciados por los acontecimientos en Europa, Chile en el año 1849 funda la primera academia de bellas artes.
Las academias de bellas artes se remontan al siglo XVI en Florencia y Roma, pero es la academia de París que llega a ser el modelo para toda Europa y, por supuesto, para Chile
después de la revolución, en esta escuela se definen, sistemáticamente, el o los canones estéticos3.
Otro fenómeno que caracterizo este periodo y, por otra parte, explica la formación de los jóvenes, es cuando ellos mismos la consideran una alternativa a la vieja practica de taller: en las academias se enseñaban las reglas técnicas y expresivas, con una atención específica por la cultura histórica y literaria; además, muchas academias asumían la tarea de estudiar y conservar el arte de la ciudad o del área geográfica a la que pertenecían, gracias a la enseñanza teórica y, sobre todo, a la formación de museos de carácter local, o como en nuestro país, por ejemplo, que se realizan exposiciones organizadas por la “Cofradía del Santo Sepulcro”4. Por otra parte, la enseñanza en las academias era forzosamente homogénea, con poco espacio para la creatividad individual.
En chile, es particular la situación de la academia, ya que esta es dirigida en sus tres primeros periodos por extranjeros. No es de extrañar entonces, la fuerza con que lo Europeo golpea a los burgueses y políticos, que en su mayoría visitan el viejo continente y, es ahí en donde deben relacionarse con la necesidad de elaborar nuevas formas expresivas y darles un valor de oficialidad, a pesar de que, indudablemente, estas dejan de ser y estar en los contextos libertarios, más bien, la pintura se subyuga a lo foráneo, nuevamente, y en sí pierde esa libertad celebrada en lo político, pero con bastantes cuestionamientos en los artístico.
Por otra parte, la atención dirigida a los maestros y las normas estéticas del pasado terminaba convirtiéndose en una limitación para la fantasía: así, después de mediados de siglo, no muy significante en Chile, pero si vanguardista en Europa, se ve la advertencia sobre una insatisfacción e incluso un rechazo a los preceptos del academicismo. Para finalizar, una de las manifestaciones más explícitas de esa actitud es la búsqueda de una pintura al aire libre, con las luces y los colores de los que conoceremos como impresionistas y, que son apreciados por artistas locales, desde finales del siglo XIX.
1 Wünscher, Kathleen und… “Geschichte der philosophie von der antike bis heute”. cap XIX
2Clark T.J. “Imagen del pueblo: Gustave Courbet y la revolución de 1848”. cap No1 sobre la Historia social del arte. pag 9.
3 Leiva Quijada, Gonzalo. Clases de arte chileno y americano siglo XIX. Magister Historia del arte. Universidad Adolfo Ibañez. Viernes 20 de octubre 2006.
4 Pereira Salas, Eugenio. “Estudios sobre la Historia del Arte en Chile Republicano”.cap XI. La vida artística de los primeros decenios republicanos. pag 140.
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