Acerca de las charlas de Ramón Gutiérrez, mayo 2007, UAI.
Durante los primeros años del siglo XX la mayor parte de los estudios realizados sobre la arquitectura americana, y posteriormente los de urbanidad han sido para los entendidos en el tema, para que decir acerca de nuestra realidad local donde muy pocos ciudadanos en esos años tenían incorporada la idea de “la arquitectura” como un bien tangible para las futuras generaciones.
Ciertamente en los últimos 30 años, con la ayuda de la UNESCO, podemos hablar de un entender desde el ciudadano americano sobre su arquitectura, pero al mismo tiempo continuamos con el problema de la carencia real de protección de los inmuebles por parte de los estados de este mismo lugar que provoca una falta de conciencia social al respecto.
Por esta razón he asistido a las charlas del Profesor Ramón Gutiérrez Director del CEDODAL en Argentina, para analizar y entender un poco más acerca de los memorables datos historiograficos que nos permitirán entender la arquitectura americana y otros asuntos que tienen que ver, específicamente, con la futura declaratoria de Buenos Aires como Paisaje Cultural.
Como explica el señor Gutiérrez, es importante para la sociedad americana revindicar los valores de la arquitetura que no sólo juegan un papel decisivo en la armonía visual, sino más allá de nuestra conciencia, como una carga elemental de la memoria de una nación.
Es evidente, y se acostumbra allende los andes, a los ciudadanos porteños a acompañar a los encargados de la declaratoria, para realizar un gran análisis cívico al respecto.
Sin duda que uno de los grandes temas del valor urbano de las ciudades latinoamericanas y ,en especial, de Buenos Aires es la relación que hacemos al observar sus calles y avenidas, ya que juegan un papel importante a la hora de contar la vida del bonaerense a los foráneos.
Esta demás explicar que el trazado urbano de Buenos Aires es afrancesado y también que está capital antes de ser ciudad es puerto, por lo tanto, la concepción que tienen los habitantes de la capital de la Argentina y de sus espacios, por ejemplo, peatonales es muy diferente al del resto de las capitales en Latinoamérica.
Junto a ello podemos considerar los espacios que pertenecen a la memoria literaria y poética, los rupturistas sitios de encuentro y la caracterización de esa memoria en el mismo instante que penetra nuestra retina.
Las calles y avenidas inciden en el modo de vida de barrio que son indicativos de la diversidad cultural y del carácter integrador de las manifestaciones vitales de Buenos Aires.
Para hacer andar un proyecto con estos dos conceptos: calles y avenidas, podemos imaginar el gran potencial en datos cuantitativos y cualitativos que entrega en legítimo orden la Capital Federal a orillas del Río de la Plata.
Por otra parte, la arquitectura bonaerense es, particularmente, industrializada no sólo como lo dice el adjetivo, sino por los fenómenos sociales ocurridos ya en el transcurso del siglo XIX y que se masifican en mayor medida con la fuerte inmigración europea de principios de la primera mitad del siglo XX. No es menor entonces que calles y avenidas jugaron un papel de inserción social importante.En resumen el valor humano de una declaratoria, que en realidad tiene que ver con la arquitectura no desmedra por nada la relación ciudad-ciudadano sino que la potencia y lo convierte en un futuro nuevo esquema para tomar decisiones dentro de los pensamientos eurocentricos que, a veces, definen este tipo de instancias.
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