sábado, diciembre 27, 2008

Fardobella



El día viernes 5 de diciembre se inauguro en el Centro Cultural Estación Iquique (Genera Gallo # 830) la exposición de arte Contemporáneo titulada “Fardobella” (www.fardobella.blogspot.com)
Este proyecto que congrega a los artistas, Marisa Rossini (Argentina) y Marcelo Ibarra (Chile) y, bajo la juratoria de quién les escribe, mantendrá a los asistentes con los cuestionamientos necesarios que arman y facilitan este tipo de propuestas para la ciudad.
Los artistas han confeccionado un vínculo “justificado” mediante una carta y la han combinado junto a su relación con Iquique para, desde luego poner el acento, en la actual situación de comercialización que vive el mundo del arte.
De esta manera, ellos con sensatez y excitación han buscado un elemento en común que los conducirá, objetualmente, a la realización de una interesante propuesta visual que involucra a varias carteras.
Para que todo este trabajo funcione y se aprecie el trabajo de ambos artistas, he creado un corpus de texto impulsado por mis propias vivencias en la ciudad de Iquique con su textura comercial y también, por otros que han manifestado la necesidad de crear y abrir espacios para este tipo de acciones.
La historiografía demuestra –y al parecer me ha dado la razón- que desde hace muchos años el tráfico comercial, en este puerto, también ha buscado la forma de comercializar su propia geografía y las redes socio-culturales que allí habitan.
Para el logos de este proyecto de arte Contemporáneo, es pertinente (re) leer las vicisitudes de una artista, su relación con la región, el encuentro de una carta y la facturación conceptual de una cartera, desde donde, la visión rectora de este objeto vincula y desarticula la propia comercialización del trabajo plástico y, de todas maneras, evita sentir la desolación provocada por la frase: ¿lo tuyo tiene valor comercial?
La asociación de una cartera con el sistema franco y el desarrollo de un efectivo boato al consumo también, perentoriamente, adquieren un valor significativo para rememorar a esa cartera como símbolo que representa a Mercurio, la deidad griega del comercio.
Es evidente que los fardos -generadores del nombre de la exposición- comprados en los galpones del sector amurallado de zona franca, demuestran el cruce de identidades, gustos y experiencias lejanas desembolsando, al mismo tiempo, la correspondiente intervención de estos objetos de consumo que generará, en los compradores, la indudable conjugación de nuestro propio sentimiento hacia/con la carta y el respectivo juicio a la artista.
Las carteras son necesarias para escandallar la plasticidad, que en esta ocasión, se pone a prueba en este showroom que seduce su propio diseño y valor.

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