Las calles se inundan de una visualidad inexplicable pero, al mismo tiempo, algunos espacios albergan una cultura determinada que faculta a nuestros sentidos llevar a juicio los paradigmas del arte actual.
La frase anterior tiene relación con mis análisis sobre los contenidos insertos en la agenda cultural de la ciudad, y por sorpresa me remiten a la época del “Expresionismo Abstracto” (años 40 y 50 del siglo pasado).
En principio, ésta palabra fue utilizada por los periodistas y críticos de aquel entonces en sentido burlesco e irónico, ya que cada cierto tiempo, la historia del arte buscaba entregar definiciones de los distintos procesos creativos que no siempre apelaban a una sincera argumentación. Frente a esto, la prensa especializada necesitaba frenéticamente al siguiente “ismo”.
Por lo tanto y con lo que vemos a diario en Iquique, la nomenclatura del “Expresionismo Abstracto” se hace presente una y otra vez en la mayoría de las facturas de los artistas locales, no como una simple definición o caracterización de sus producciones estéticas, por el contrario, es asociada como la amalgama perfecta para construir un sentido estético.
Sí agrego sentido estético, en toda producción, puede llevar a concretar complejas y llamativas lecturas de nuevas visualidades que necesariamente son requeridas, estudiadas, observadas, etc.
Es de suponer que rotular o entregar un nombre “general” a una generación de artistas no consigue detener o posponer sus propias creaciones, más bien deja en tela de juicio las concepciones básicas de ciertas definiciones y su uso dentro de estructuras artísticas.
Iquique ha conseguido definir y congregar una gran cantidad de significados para el estudio de sus artes visuales, pero ha olvidado organizar y difundir los proyectos de varios pintores, escultores, video-instaladores, fotógrafos, etc.
Por esta razón, se hace necesario recurrir –como en la época del “Expresionismo Abstracto”- a los artistas visuales que provienen de otros lugares para que ellos mismos presenten, valoren y critiquen la producción local.
A veces es muy necesario dejarse cautivar por la opinión de los foráneos, ya que el despegue de nuestra “escena” es indisociable a la fractura provocada por sus nuevos soportes críticos.
Entonces, es primordial no intensificar el uso de definiciones que se apliquen a todos los artistas. Lo necesario y efectivo es ampliar nuestra opinión sobre las distintas manifestaciones que en la urgencia requieren de espacio y público.
Si queremos diseñar nuestro periplo artístico, desde ya se requiere la lectura de todos los mensajes del más allá. Además, cuando comulgamos con el desarrollo de la producción local, durante estos años, podemos conectar lo que evidenciaron los artistas catalogados como expresionistas abstractos.
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