domingo, junio 14, 2009

Patrimonio X

Hace una semana se conmemoró en nuestro país el día del patrimonio cultural, que cada año congrega a miles de personas a lo largo de todo el país, al mismo tiempo, esto coincidió con mi participación en un coloquio organizado en una de las pocas ciudades de Chile que ha trabajado con un significativo resguardo de su arquitectura colonial, me refiero a La Serena.
En ese lugar, visitando la antigua iglesia de San Agustín, recuerdo que fue exactamente hace 10 años, cuando el Consejo de Monumentos Nacionales le solicitó al ejecutivo establecer una efeméride para celebrar el día de nuestro patrimonio cultural.
Al parecer, recordar nuestra herencia intangible y tangible, durante el último domingo del mes de mayo, podría facilitar el historiar, valorar y conservar nuestro patrimonio.
¿Pero la comunidad habrá comprendido la real importancia de nuestro patrimonio? Y por otra parte, ¿Será expuesto el trabajo realizado por las instituciones competentes y las implicancias de este proyecto para las futuras generaciones?
La ley que legisla sobre los Monumentos Nacionales -17.288- fue creada en el año 1970 y recién el año 2005 sufrió modificaciones que han pretendido demostrar, con el tiempo, la eficacia de un equipo técnico más que la pertinente puesta en marcha de una verdadera política hacia los Monumentos Nacionales y sus respectivas categorías: monumento histórico, zona típica, etc.
Volviendo al tema del “conversatorio”, en la ciudad de La Serena, escuchando atentamente las consultas y, principalmente, varios reclamos en torno al rol que debe cumplir el estado en torno a la protección y difusión del patrimonio nacional, solo me limite a exponer la necesidad que debe existir en nuestro país para tomar consideraciones en el momento que un objeto, edificio, etc., posee la cualidad de ser un hecho histórico, se hace inminente introducirlo en el campo de la investigación patrimonial, donde es preciso efectuar su respectiva documentación y no lamentar memorables hechos “incongruentes” de nuestra historia patrimonial, por ejemplo, los atentados sobre el patrimonio de nuestros pueblos originarios, historia política, artes visuales, etc.
Entonces se hace indispensable, por una parte, no olvidar que los estudios patrimoniales, inexorablemente, proporcionan un antes y un después y, por otro lado, entender las diferentes problemáticas presentes que edifican algunos relatos cargados de una interesante sintonía con nuestra filiación social, histórica y cultural.
Finalmente, en la apacible y fría tierra de las papayas, asertivamente recordé una frase de la definición del patrimonio encontrada en el libro “El patrimonio cultural: la memoria recuperada” de la investigadora peruana Francisca Hernández. En ese docuemento, la investigadora explica: “el patrimonio es el conjunto de aquellos bienes culturales, materiales o inmateriales, que, sin límite de tiempo ni lugar, han sido heredados de los antecesores y se han reunido y conservado con el objeto de ser transmitido a las generaciones futuras”.

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